
Uno de los mayores riesgos que puede provocar la exposición continuada a los rayos del sol, es el cáncer de piel.
Según la sociedad Americana contra el Cáncer, una de cada cinco personas podrían desarrollar un tumor a lo largo de su vida, de los cuales, siete de cada diez cánceres se podrían evitar.
Además de usar un protector solar acorde a tu tipo de piel, es necesario que tomes en cuenta varias recomendaciones:
Las personas de tez blanca, ojos claros, cabellos rubios o pelirrojos, deben protegerse al máximo, usando sombreros, fotoprotector alto y lentes de sol.
El protector solar se debe aplicar media hora antes de exponerse al sol y con la piel totalmente seca para evitar que las gotas de agua provoquen un efecto “lupa” con lo que puede aumentar el riesgo de quemaduras.
Se recomienda no tomar el sol entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde, ya que es el momento en que los rayos solares llegan de forma vertical a la tierra y hay un mayor peligro de sufrir problemas.
Se consideran de protección aquellos protectores que superan el factor quince para evitar las radiaciones UVB (Los rayos UVB invisibles y forman parte de la energía que viene del sol).
La radiación UVB causa quemaduras de sol, puede conducir al cáncer de piel y al envejecimiento prematuro. La radiación UVA también proviene de solarium.