200 años del teatro chileno
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La programación del XVII Festival Santiago a Mil se organiza en torno a la conmemoración del Bicentenario y los 200 años de teatro chileno.

Ambos ejes han prevalecido en la convocatoria de compañías nacionales e internacionales y en las muestras que esta vez integran el certamen.

La dirección del festival ha venido pensando y trabajando desde hace tres años en los distintos componentes de la muestra y junto al comité asesor de la Fundación Fitam estructuró la selección 200 Años de Teatro Chileno sobre la base de las propuestas realizadas por las académicas Soledad Lagos y María de la Luz Hurtado.

Antes que cronológica o representativa, el listado de 17 obras recoge una multiplicidad de miradas y actualiza interrogantes que el teatro ha planteado desde sus inicios en el país.

El conjunto lo integran dos remontajes con las compañías originales (“Historia de la sangre”, “El coordinador”), nueve reposiciones con elencos renovados (“Cimena Utoppia”, “La Negra Ester”, “Hechos consumados”, “Lo crudo, lo cocido, lo podrido”, “Lindo país esquina con vista al mar”,

“Los payasos de la esperanza”, “Tres Marías y una Rosa”, “Malasangre o las mil y una noches del poeta”, “Moscas sobre el mármol”), dos reescrituras (“Plaga” a partir de “La mantis religiosa”, y “Páramo” a partir de “Amo y señor) y cuatro encargos de dirección con textos del patrimonio dramatúrgico (“Ernesto”, “Entre gallos y medianoche”, “Topografía de un desnudo” y “Los que van quedando en el camino”).
Además de corresponder a estrenos fechados entre 1842 y 1993, las piezas hacen las veces de espejos de su tiempo. De ellas se desprenden constantes que cruzan la producción escénica local, como el retrato de distintas formas de marginalidad, el registro de las utopías sociales que han movilizado al colectivo y el modo arquetípico en que se han representado las identidades de género.

Llevarlas en el actual contexto a escena – algunas de ellas como coproducciones Santiago a Mil- implica construir memoria en el presente, poner en valor un patrimonio intangible y conectar a las nuevas generaciones con un legado de relatos y contenidos que pertenecen al imaginario colectivo.